¿Cuál es el futuro de los servicios legales en un ambiente de disrupción?

Hoy en día, la mayoría de los ciudadanos ya está familiarizado con la disrupción, por el impacto que han creado en algunas industrias como las del transporte, telecomunicaciones, minorista y hasta financiera.  En la actualidad, la disrupción ya arribó al área de los servicios profesionales, entre ellos los ofrecidos por los abogados, mediante la incorporación de nuevas tecnologías. 

Ha este movimiento se le ha llamado “Legal Tech” o “Lex Tech” y para muchos era un fenómeno que se iba a tardar en producir, tomando en cuenta su naturaleza tradicionalmente (al menos hasta ahora) conservadora y de aversión al riesgo.

Recientemente participé en un evento dirigido a abogados para presentar algunos de los avances tecnológicos a disposición de esta industria, que comienzan a ser adoptados en México y otros países y han generado cambios positivos en la forma de entrega de los servicios legales, generando mayor innovación y eficiencia.  Eso me hizo reflexionar sobre el rol que deben asumir los abogados ante el “Legal Tech”. 

Veamos primero, ¿qué factores ocasionan la llegada de la disrupción en este ámbito? Principalmente, y como ha ocurrido en otros sectores, la necesidad de satisfacer las necesidades de sus clientes; el surgimiento de nuevos competidores y, en consecuencia, la necesidad de mantenerse relevantes dentro del mercado; y el interés por agilizar y hacer más eficientes sus principales procesos operativos.

¿Por qué ha sido más lento el proceso de innovación tecnológica en esta industria? Considero que se ha debido, en gran parte, a la esencia y naturaleza intrínseca de esta profesión, que hace que seamos más escépticos, cuestionadores y analíticos frente al cambio, bajo argumentos de protección (a veces malinterpretados) de los derechos de nuestros clientes y a potenciales responsabilidades hacia nosotros mismos, en caso de incidentes tecnológicos que puedan afectar a nuestros clientes o su información.

Quizás por eso, “Legal Tech” ha ido adquiriendo mayor importancia en procesos administrativos propios de todo negocio, como los de cobranza y contabilidad, pero también en otras áreas tradicionalmente reservada a los abogados, como

  1. Generación automática de documentos, incluyendo contratos
  2. Registro y conservación de documentación
  3. Revisión de pruebas en litigios
  4. Investigación legal y búsqueda de precedentes
  5. Administración y control de asuntos y casos.

En lo personal, no me costaría acoger varias de estas nuevas tecnologías, cuya finalidad es – en gran medida – reducir la carga administrativa derivada de procesos operativos que no involucran o requieren el conocimiento especializado del derecho y que – por lo general – son las actividades de las que más se quejan los abogados, por la fuerte carga de tiempo que demandan y el poco reto profesional que representan.  En este sentido, me parece que la penetración del movimiento “Legal Tech” debe ser una buena noticia para muchos.

Sin embargo, puedo comprender como ha habido una mayor precaución a adoptar algunas herramientas tecnológicas que exceden el ámbito meramente administrativo/ operativo y podrían llegar a tener un impacto en la esfera de los derechos de nuestros clientes.

Tal es el caso de algunos de los esquemas novedosos de computación en la nube (cloud computing), cuando se les utiliza no solo para el registro y conservación de documentación propia, sino también de nuestros clientes y sus contrapartes, por los potenciales riesgos en materia de privacidad de datos personales derivados de eventuales ataques de ciberseguridad e incidentes o violaciones de seguridad de la información.

Me parece comprensible que exista un mayor recelo por adoptar estas herramientas y considero que lo importante es que esta reacción no frene la exploración y análisis continuo de las mismas, sino que fomente la búsqueda creativa de controles y protecciones que permitan mitigar los riesgos identificados.  De esta manera se podrán contrarrestar dichos riesgos de manera razonable y proceder a adoptar eventualmente dichas tecnologías. Para ello es fundamental que los abogados mantengan un perfil curioso y de mayor apertura al cambio, para lo cual me parece útil y valioso propiciar mayores espacios de discusión para los participantes de la industria, en la que evalúen de manera objetiva los potenciales riesgos que surjan de estas nuevas tecnologías y vayan desarrollando, mediante un trabajo colectivo, esquemas de control que permitan mitigar los riesgos identificados.

En este sentido, me parece que a veces se olvida que los abogados están estratégicamente posicionados para continuar jugando un rol fundamental y clave en todo este ambiente de disrupción, más allá de su propia industria. Como señala Debora L. Spar, en “Ruling the Waves, Cycles of Discovery, Chaos, and Wealth from the Compass to the Internet”, cada vez que se presenta un avance tecnológico revolucionador (pensemos en el Internet, hace algunas décadas), se pasa por cuatro etapas: Innovación (caracterizada por la exploración y la invención); Comercialización (en la que se confirman los beneficios comerciales de la innovación y se expande su adopción y uso); Anarquía creativa (durante la cual comienzan a surgir problemas que ponen en riesgo el desarrollo a largo plazo y persistencia de la innovación) y Reglas. 

En esta última fase, los inventores comprenden que la ausencia de reglas ocasiona un caos y pone en riesgo sus prospectos financieros, por lo que cabildean para que se establezcan reglas. Y es precisamente en esta última fase en donde considero que los abogados juegan un papel prioritario que, al día de hoy, continúa sin poder ser sustituido por las máquinas. Resulta difícil pensar que la inteligencia artificial pueda resultar útil en este caso, tratándose de un modelo novedoso y requiriéndose una visión estratégica y el empleo de sus capacidades cognoscitivas.

En conclusión, considero que “Legal Tech” y la disrupción en general, debe ser bienvenida por la industria legal.  Por un lado, les permite hacer más eficientes sus procesos, mantenerse relevantes y dar un mejor servicio a sus clientes y, por el otro, siguen manteniendo una participación muy valiosa en la generación de marcos normativos razonables, en las distintas esferas de disrupción (no solo la legal), que busquen un balance entre los beneficios de la innovación y el caos anárquico.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s