¿Deben considerarse los imperativos morales y de justicia al tomar decisiones de negocio?

He venido dando seguimiento a las noticias relacionadas con la crisis migratoria en la frontera y me he sentido devastada con los reportes acerca de las condiciones en que los migrantes, sin importar su edad, viven y son tratados en los centros de detención en ambos lados de la frontera.

Como ocurre con cualquier otra decisión política, hay quienes apoyan estas acciones por considerar que se justifican, así como otros que se han expresado fehacientemente en contra de éstas. Ambos grupos han expresado sus puntos de vista en los medios, quienes han venido cubriendo esta problemática con regularidad.

En este contexto, me causó curiosidad la semana pasada una noticia en la que se comentaba sobre una demostración pública organizada por los trabajadores de Wayfair, un fabricante estadounidense de muebles por Internet, debido a la decisión de la empresa de vender muebles a un proveedor que suministra muebles a un centro de detención migratoria en la frontera de Estados Unidos y México.

Al parecer, los trabajadores de Wayfair estaban en contra de que se llevara a cabo la venta y habían levantado el tema con el Director General de Wayfair, Niraj Shah, mediante el envío de una petición interna que lamentablemente fue desestimada por el equipo de liderazgo de Wayfair, lo que condujo a sus empleados a revelar la situación públicamente y organizar una demostración en protesta de las acciones tomadas por la compañía.

La decisión de Wayfair de continuar con la cuestionada venta y desestimar la opinión de sus trabajadores es un ejemplo de la teoría de negocios que dice que las compañías solo tienen la obligación de incrementar las ganancias para el beneficio de los accionistas, teniendo como únicos límites el cumplimiento con la ley y no llevar a cabo prácticas engañosas o fraudulentas.

En efecto, Wayfair procedió con la cuestionada venta, lo cual le generó una aparente (y, yo agregaría, ¡miserable!) ganancia de $89,000 dólares que se puede argumentar que benefició a sus accionistas.  Adicionalmente, la venta era legal y no fue consumada mediante el engaño o fraude, lo cual hace que ésta sea completamente apropiada bajo la teoría de negocio comentada.

El equipo ejecutivo de Wayfair olvidó que las decisiones de negocio no solo generan resultados financieros, sino que también es importante considerar los posibles resultados de índole social y psicológica. Lo anterior ha dado lugar a otra teoría de negocio que señala que las compañías tienen la obligación de crear valor no solo para los accionistas, sino también para todas las demás partes que tengan intereses interconectados, como por ejemplo los clientes, proveedores, empleados, sector industrial y comunidades, en la medida en que puedan ser afectados por las medidas tomadas por la compañía.

Existen al menos dos importantes aprendizajes para la comunidad empresarial y particularmente para los Directores Generales y Consejos de Administración, derivado de la situación ocurrida con Wayfair:

  1. Analizar las decisiones de negocio solo en base a su rentabilidad, evidentemente nos permite mantener un proceso de toma de decisiones más conveniente y expedito; sin embargo, es difícil (¡si no es que imposible!) para la mayoría de la gente apartar las consideraciones de ética de ese proceso.  Esa es la razón por la cual, en la actualidad, muchas compañías están incorporando elementos de ética a sus conversaciones de negocio y tomando en cuenta a todas las partes interconectadas que puedan verse impactadas por la decisión que está bajo discusión.
  2. Desconocer y subestimar el verdadero poder de la voz de los empleados, que en este caso decidieron acercarse en primer término al equipo de liderazgo de la empresa para demandarle que reconsiderara la decisión que habían adoptado, como una demostración de valentía moral. No fue sino hasta que se vieron decepcionados por la inacción del equipo de liderazgo de la empresa, que los trabajadores tomaron la determinación de hacerlo público, dando prioridad a sus valores morales sobre la seguridad de su empleo.

Si Wayfair hubiera analizado la propuesta de venta de muebles que serían enviados a un centro de detención de migrantes, bajo una óptica de ética y reputacional, muy seguramente hubiera llegado a una decisión diferente.  Más aún, inclusive suponiendo que hubieran llegado a la misma conclusión y hubieran llevado a cabo la venta, pudieron haber mitigado la publicidad negativa, si hubieran considerado seriamente los argumentos de los trabajadores.  Por ejemplo, ha habido propuestas de donar las ganancias de la venta de los muebles a RAICES, una organización sin fines de lucro que se dedica a brindar servicios legales migratorios.

En resumen, puede ser tentador tomar decisiones de negocio que parecen ser beneficiosas para la empresa y sus accionistas de primera impresión, cuando se les considera de forma aislada, pero lo cierto es que éstas pueden traer resultados no esperados y cuestionables desde un punto de vista de moralidad.  Por esta razón, mi opinión es que los imperativos de moralidad y justicia sí requieren ser considerados al tomar decisiones de negocio

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